Marihuana sintética, concentrados de cannabis y vapeo, nuevas tendencias de consumo

Los cannabinoides sintéticos son compuestos químicos artificiales fabricados por el hombre, (actualmente China es el mayor productor de este tipo de drogas) que alteran la mente. Se rocían sobre la materia seca y triturada de una planta para así poder fumarlos, o se venden como líquidos que se vaporizan e inhalan en cigarrillos electrónicos u otros dispositivos. Estos productos también se conocen como incienso herbal o líquido. A menudo se comercializan como alternativas legales e inocuas de esa droga, pero la realidad es que los cannabinoides sintéticos presentan riesgos y pueden afectar el cerebro con mucha más potencia que la marihuana. Sus efectos reales pueden ser impredecibles y, en algunos casos, más peligrosos. Estas sustancias pueden llegar a poner en peligro la vida de una persona.

Reciben el nombre de cannabinoides porque son similares a las sustancias químicas que se encuentran en la planta de marihuana. Debido a esta similitud, a los cannabinoides sintéticos se los llama a veces, equivocadamente, «marihuana sintética» o «hierba falsa» (fake weed). 

Los cannabinoides sintéticos forman parte de un grupo de drogas llamadas nuevas sustancias psicoactivas (new psychoactive substances). Se trata de sustancias que alteran la mente pero no están reguladas. Han aparecido recientemente en el mercado y su finalidad es causar los mismos efectos que las drogas ilegales. Es posible que algunas de estas sustancias hayan existido ya durante varios años, pero ahora están nuevamente en el mercado con estructuras químicas diferentes o porque han recuperado la popularidad.

Los cannabinoides sintéticos a menudo se presentan con una etiqueta que dice «Not for human consumption» (No apto para el consumo humano). Generalmente el envase también indica que contiene material «natural» extraído de varias plantas. Sin embargo, lo único de esos productos que es natural es la materia vegetal seca. Los análisis químicos demuestran que los ingredientes activos que alteran la mente son compuestos cannabinoides fabricados en laboratorios. Los fabricantes venden estos productos en coloridos envases de papel de aluminio y botellas plásticas para atraer a los consumidores. Los comercializan con una amplia variedad de marcas; actualmente existen cientos de ellas, incluidas K2, Spice, Joker, Black Mamba, Kush y Kronic.

Durante varios años fue fácil comprar las mezclas de cannabinoides sintéticos en tiendas de novedades y parafernalia de drogas, en gasolineras y por internet. Dado que las sustancias químicas que se utilizan en ellas no tienen ningún beneficio médico pero tienen un alto potencial de abuso, las autoridades han declarado ilegal la venta, compra y posesión de estas sustancias. Sin embargo, los fabricantes tratan de burlar las leyes modificando las fórmulas químicas de las mezclas.

La facilidad con que se pueden obtener y la creencia de que los cannabinoides sintéticos son «naturales» y por lo tanto no son perjudiciales, han contribuido probablemente al consumo entre los jóvenes. Otro motivo por el que se consumen en forma continuada es que las pruebas de consumo de drogas tradicionales no detectan con facilidad muchas de las sustancias químicas que se usan en estos productos.

Quienes consumen cannabinoides sintéticos reportan algunos efectos similares a los que produce la marihuana:

    • ánimo elevado
    • relajación
    • alteración de la percepción
    • síntomas de psicosis

Los cannabinoides sintéticos también pueden causar problemas graves de salud física y mental, entre ellos:

    • aumento de la frecuencia cardíaca
    • vómitos
    • comportamiento violento
    • pensamientos suicidas
  • Los cannabinoides sintéticos pueden ser adictivos.
  • Las terapias conductuales y los medicamentos no se han probado específicamente para el tratamiento de la adicción a estos productos.

 

Concentrados de marihuana: TCH

La marihuana actualmente es la droga ilegal de mayor consumo en Estados Unidos. Es muy común entre la gente joven. En el 2015, más de 11 millones de jóvenes de entre 18 y 25 años reportaron que habían consumido marihuana el año anterior. 

Cada vez es más común fumar resinas con alto contenido de THC extraídas de la planta de marihuana. Esta práctica se conoce como dabbing, es decir, consumo de un dab o pizca (pequeña cantidad). Estos concentrados vienen en distintas formas, como por ejemplo:

    • aceite de hachís o aceite de miel, un líquido pastoso

 

  • cera o budder, una sustancia sólida suave con textura similar a la de un bálsamo para labios

 

  • shatter, una sustancia sólida dura de color ámbar

Estos concentrados pueden introducir grandes cantidades de THC en el organismo y su consumo ha llevado a algunas personas a la sala de emergencias. Otro peligro radica en la preparación de estos extractos, que normalmente requiere el uso de butano. Algunas personas han causado incendios y explosiones y han sufrido quemaduras graves por usar butano para extraer estos concentrados en casa. 

      1. Efectos a corto plazo

Cuando una persona fuma marihuana, el TCH pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea. La sangre transporta entonces la sustancia química al cerebro y a otros órganos del cuerpo. Si la persona ingiere o bebe el THC, el organismo lo absorbe más lentamente. En ese caso, los efectos se sienten por lo general entre 30 y 60 minutos después de consumir la droga.

El THC actúa sobre ciertas células receptoras específicas en el cerebro, las células que normalmente reaccionan a sustancias químicas naturales similares al THC. Estas sustancias químicas naturales desempeñan un papel en el desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro.

La marihuana sobrestimula las áreas del cerebro que contienen la mayor cantidad de estos receptores. Eso genera la euforia o “high” que experimenta la persona. Otros efectos incluyen:

  • alteración de los sentidos (por ejemplo, los colores se ven más brillantes)
  • alteración de la percepción del tiempo
  • cambios en el estado de ánimo
  • limitación de la movilidad corporal
  • dificultad para pensar y resolver problemas
  • debilitamiento de la memoria
  • alucinaciones (cuando se consume en grandes dosis)
  • delirio (cuando se consume en grandes dosis)
  • psicosis (el riesgo es mayor con el consumo regular de marihuana de gran potencia)
      1. Efectos a largo plazo

La marihuana también afecta el desarrollo del cerebro. Cuando una persona comienza a consumir marihuana en la adolescencia, la droga puede reducir la capacidad de pensar, la memoria y las funciones cognitivas (funciones de aprendizaje), y puede afectar la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones. Los investigadores todavía continúan estudiando cuánto tiempo duran los efectos de la marihuana y si algunos de los cambios que causa podrían ser permanentes.

Por ejemplo, un estudio de Nueva Zelanda realizado en parte por investigadores de Duke University demostró que las personas que comenzaron a fumar mucha marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola perdieron, en promedio, 8 puntos de coeficiente intelectual entre los 13 y los 38 años de edad. Las personas que abandonaron la marihuana siendo adultos no recuperaron totalmente la capacidad mental que habían perdido. Quienes comenzaron a fumar marihuana en la edad adulta no mostraron una disminución notable del coeficiente intelectual.

El estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) del NIDA sobre el desarrollo cognitivo del cerebro adolescente es un amplio estudio longitudinal que está siguiendo a una muestra grande de estadounidenses jóvenes desde el final de la infancia hasta el inicio de la edad adulta para ayudar a clarificar cómo y en qué medida la marihuana y otras sustancias, solas o combinadas, afectan el desarrollo del cerebro en los adolescentes.

La cantidad de THC que se encuentra en la marihuana ha ido en constante aumento en las últimas décadas. Para una persona que recién comienza a consumir la droga, esto puede significar que está expuesta a niveles más altos de THC y tiene más probabilidades de sufrir una reacción adversa. Los niveles más altos de THC podrían explicar el aumento de las visitas a las salas de emergencias relacionadas con el consumo de marihuana.

La popularidad de las formas comestibles también aumenta la posibilidad de reacciones adversas. Las formas comestibles tardan más en digerirse y generar el estado de euforia o «high». Por lo tanto, la persona puede consumir más droga para sentir los efectos más rápido, lo que tiene resultados peligrosos.

Los niveles más altos de THC pueden significar un mayor riesgo de adicción si la persona se expone regularmente a dosis más altas.

 

      1. Informes sobre muertes relacionadas con el vapeo

El vapeo consiste en inhalar vapores creados por el calentamiento a alta temperatura de un líquido en el interior de un cigarrillo electrónico. Según detalla el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, este líquido no incluye sustancias peligrosas que sí se encuentran cuando se fuma un cigarrillo, como el alquitrán (cancerígeno) o el monóxido de carbono (causa de enfermedades cardiovasculares). Sin embargo, sí contiene, la mayor parte del tiempo, nicotina. Esta sustancia, muy adictiva, presente también en el tabaco, puede afectar el desarrollo del cerebro antes de los 25 años y, según algunos estudios tener un efecto nefasto en el de los adultos. Además, el vapor contiene partículas finas que penetran en los pulmones. Para la Academia de Ciencias estadounidense, los líquidos empleados en los cigarrillos electrónicos poseen «muchas sustancias potencialmente tóxicas». Actualmente el vapeo es considerado una epidemia que afecta a más de 3.6 millones de jóvenes en todo el mundo. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha emitido una alerta pública sobre cientos de informes de enfermedades pulmonares graves relacionadas con el vapeo, incluidas varias muertes. El organismo está trabajando conjuntamente con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en la investigación de la causa de estas dolencias. Muchos de los productos sospechosos que analizaron las autoridades de la salud en ámbitos estatales y federales han sido identificados como productos de vapeo que contenían THC, el principal ingrediente psicotrópico de la marihuana. Algunos de los pacientes reportaron una mezcla de THC y nicotina, mientras que otros reportaron el vapeo de nicotina solamente. No se ha identificado una misma sustancia en todas las muestras analizadas y no está claro si las enfermedades tienen conexión con un único compuesto. Hasta tanto se conozcan más detalles, las autoridades de la FDA advierten a la población que no consuma productos de vapeo comprados en la calle y no modifique productos comprados en tiendas.

A inicios de 2020 el gobierno de Estados Unidos anunció la prohibición de la mayoría de los cartuchos aromatizados para cigarrillos electrónicos, sin llegar a la prohibición total con la que se había comprometido en septiembre.La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) anunció que a partir de febrero de 2020 no se permitirá la venta de las recargas con aromas distintos a tabaco y mentol, salvo que hayan obtenido una autorización específica de las autoridades.
El objetivo es prevenir el vapeo entre los más jóvenes, dijo el secretario de Salud Alex Azar, quien había anunciado en septiembre que todos los sabores, incluido el de mentol, serían prohibidos. 

En el Centro de Inteligencia Emocional contamos con tratamientos actualizados y enfocados en contra de las adicciones en torno a las sustancias sinteticas, sus efectos a mediano plazo y prevención de daños a largo plazo por el consumo de sustancias alteradas en laboratorios cuyos efectos completamente no han podido ser determinados. 

 

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