Adicción a la tecnología

Vivimos en la era de la hiperconectividad. Teléfonos móvil, redes sociales, Whatsapp, juegos en línea… ¿En qué momento pueden llegar a ser un problema? ¿Cuándo se habla de adicción a internet y nuevas tecnologías? Aunque tradicionalmente se dice que las adicciones se han desarrollado sobre alguna sustancia en concreto, como el alcohol o el tabaco, por ejemplo, sin embargo, los mismos patrones de conducta pueden presentarse en otro tipo de adicción, tal es el caso del juego, el sexo o como en este caso a las nuevas tecnologías. 

La adicción a las nuevas tecnologías pertenece al grupo de las llamadas adicciones sin sustancias porque no está asociada a ninguna sustancia física sino, en este caso, al uso excesivo de cualquier dispositivo tecnológico o con acceso a internet, móvil, tableta, mensajería instantánea, juegos en línea, salas de chat, etc…

Se utiliza el término nomofobia para describir el miedo irracional a estar sin móvil o no poder utilizarlo, es una auténtica dependencia del móvil, que se convierte en adicción.

Esta adicción es una enfermedad que se caracteriza por una fuerte necesidad de estar en contacto y utilizar el dispositivo tecnológico, así como de utilizarlo cada vez más, teniendo menor capacidad para manejar el tiempo que se invierte en ello. Es lo que se llama dependencia y tolerancia. Si no puede utilizarlos, incluso anticipándolo, la persona con una adicción sufrirá un gran malestar psicoemocional e, incluso, físico, es decir, experimentará el síndrome de abstinencia. 

En la medida en que su uso interfiere en el día a día de una persona y le resulte limitante, estará abusando de ellas. Si se mantiene y va en aumento, podríamos hablar de algún grado de dependencia.

Al igual que ocurre en las adicciones tradicionales, es difícil que una persona con una fuerte dependencia de las nuevas tecnologías se considere como tal por las características propias de la enfermedad.

Las variedades en las que se puede presentar la adicción a la tecnología son muchas, pero destacan:

  1.     Adictos al cibersexo-ciberpornografia;
  2.     Relaciones cibernéticas: excesiva búsqueda de relaciones en línea;
  3.     Compras obsesivas en línea;
  4.     Buscadores obsesivos de información.;
  5.     Juego compulsivo en la red.

Los síntomas principales son:

  • Incremento progresivo de tiempo en la red a fin de conseguir satisfacción.
  • Habituación y escalada a accesos cada vez más frecuentes y durante periodos más prolongados.
  •   Rumiaciones sobre lo que “debe estar pasando o qué me pierdo” en Internet.
  •   Tic de los dedos “como si se tecleara en el vacío”.
  •   La persona se muestra más irritable o ansiosa
  •   Ha recibido quejas o llamadas de atención del colegio, instituto o del trabajo por el hecho de estar realizando la conducta en momentos inadecuados.
  •   No quiere reconocer el problema y no quiere hablar de ello
  •   Miente para poder seguir realizando la conducta o para ocultar o justificar que la ha realizado.
  •   La persona se aísla de su familiar o entorno social para poder realizar la conducta (como encerrarse en la habitación durante muchas horas, no salir con los amigos los fines de semana, dormir menos horas para realizar la conducta)

 

Fases del tratamiento de adicciones a nuevas tecnologías

Cualquier tratamiento de adicciones tiene dos objetivos básicos: el abandono de la adicción y la prevención de una recaída. Lo habitual es que en el tratamiento intervengan diversos especialistas como los psiquiatras, psicólogos o trabajadores sociales, entre otros. De esta forma se analizan y tratan todas las consecuencias que la adicción pueda tener en el ámbito laboral, social o familiar.

En general se pueden definir cuatro fases en el tratamiento de adicciones:

      1. Fase I: la búsqueda de motivación

La persona afectada por la adicción debe ser consciente de que tiene un problema y de que necesita solucionarlo. En ese momento se decidirá a buscar ayuda y acudir a un médico para que analice el caso. Cuando la persona adicta da este paso es fundamental el apoyo de su pareja, amigos y familiares.

      1. Fase II: desintoxicación

En esta fase se necesita el apoyo de un psicólogo y de otros especialistas para que la persona sea consciente de la adicción a las nuevas tecnologías que padece y vea las consecuencias que su conducta está causando en su vida y en su entorno.

      1. Fase III: deshabituación

Dejar la adicción a internet o al móvil requiere fuerza de voluntad y paciencia, además de apoyo. Poco a poco el paciente irá recuperando su vida habitual y a aprender a controlar el uso que hace de la tecnología.

      1. Fase IV: rehabilitación

Durante esta fase el paciente vuelve a recuperar las habilidades que tenía antes de comenzar con su adicción. Es decir, comenzará a relacionarse de forma sana y natural con su entorno, a compartir tiempo con su familia, a tener hábitos saludables y a respetar sus horas de sueño.

En el Centro de Inteligencia Emocional contamos con expertos en el tratamiento a las adicciónes en el tema del internet y las nuevas tecnologías. 

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